archivo

Archivos Mensuales: marzo 2015

Que no cunda el pánico. Semana corta para los que trabajamos, y semana larga para los que disfrutan de unas amplias vacaciones de Semana Santa.

Hoy quiero compartir con vosotros una carta que me ha parecido súper interesante.

Para poneros en antecedentes: la noche de Reyes de este año descubrí en la tienda del Vips de Heron City -me pirran las tiendas de los Vips, porque puedes encontrar libros con descuentos increíbles- un libro que me llamó poderosamente la atención y que no puede evitar llevarme conmigo. Se trata de ‘Cartas Memorables. Curiosas y divertidas, reveladoras y trascendentes. Más de cien misivas de gente anónima y personajes célebres de la Historia’, recopiladas por Shaun Usher.

En sus más de páginas puedes encontrar misivas de todo tipo, peculiares, extravagantes, profundas, enternecedoras. Desde la carta de un Fidel Castro adolescente al presidente Roosevelt, pidiéndole un billete de 10$, hasta la de Patrick Hitler, sobrino del susodicho, ofreciendo sus servicios al Ejército de los EEUU.

Una de ellas, que acabo de leer y que me ha dado qué pensar, es la que escribió el escritor Hunter S. Thompson a su amigo Hume Logan, en respuesta a su petición de consejo vital.

Es un poco larga, pero creo que merece la pena que la leáis, porque el mensaje y el trasfondo es realmente bueno.

22 de abril, 1958

57 Perry Street

Nueva York

Querido Hume:

Pides consejo: ¡ah, qué humana y peligrosa es esa costumbre! Aconsejar a un hombre que pregunta qué hacer con su vida implica algo muy cercano a la egomanía. Pretender orientar a un hombre hacia la meta correcta y definitiva, señalar con un dedo tembloroso la BUENA dirección, es una tarea que sólo un tonto puede arrogarse.

Yo no soy tonto, pero respeto la sinceridad con que me solicitas consejo. Te pido, sin embargo, que al escucharme recuerdes que un consejo ha de ser por fuerza producto del hombre que lo da. Lo que uno considera cierto puede ser desastroso para otro. Yo no veo la vida con tus ojos, ni tú con los míos. Si me propusiera darte algún consejo específico, me parecería demasiado a un ciego empeñado en guiar a otro ciego.

“Ser o no ser: he aquí la cuestión. ¿Es más noble encajar las hondas y flechas de del injusto infortunio? ¿O alzar los brazos contra el mar de calamidades…?”

(Shakespeare)

Y, efectivamente, ésa ES la cuestión: flotar con la marea o nadar hacia nuestra meta. Es una elección a la que, en algún momento de nuestras vidas, todos nos hemos de enfrentar, ya sea de modo consciente o inconsciente. ¡Hay tan poca gente que lo entienda! Piensa en cualquier decisión que hayas tomado que tuviera alguna relevancia para tu futuro. Tal vez me equivoque, pero me parece imposible que no implicara una elección por muy indirecta que fuese entre las dos opciones que he mencionado: flotar o nadar.

Ahora bien, ¿Por qué no flotar cuando no se tiene una meta? Eso es otro asunto. Es indiscutiblemente mejor disfrutar mientras flotas que nadar en plena incertidumbre. Entonces, ¿qué hace un hombre para encontrar una meta? No un castillo en el aire, sino algo real y tangible. ¿Cómo puede el hombre asegurarse de que no anda tras una gran montaña de caramelos, tras esa seductora meta de caramelo que apenas tiene sabor y carece por completo de sustancia?

La respuesta y, en cierto sentido, la tragedia de la vida es que nos esforzamos por entender la meta, no al hombre. Establecemos una meta que nos exige ciertas cosas: luego las hacemos. Nos adaptamos a las exigencias de un concepto que NO PUEDE ser válido. Supongamos que de pequeño querías ser bombero. Me parece razonablemente inequívoco afirmar que ahora ya no lo quieres. ¿Por qué? Porque tu perspectiva ha cambiado. El que ha cambiado no es el bombero, sino tú. Cada hombre es la suma total de sus reacciones a la experiencia. A medida que tus experiencias difieren y se multiplican, te conviertes en un hombre distinto y, en consecuencia, cambia tu perspectiva. Así ocurre una y otra vez. Cada reacción implica un proceso de aprendizaje; cada experiencia significativa altera tu perspectiva.

Así que adaptar nuestras vidas a las exigencias de una meta que cada día percibimos desde un ángulo distinto parece estúpido, ¿no? ¿Cómo podríamos esperar cualquier logro que no fuese una mera neurosis galopante?

La respuesta, entonces, no ha de referirse para nada a las metas, o en cualquier caso a las metas tangibles. Harían falta ríos de tinta para desarrollar este asunto en su plenitud. Sólo Dios sabe cuántos libros se han escrito sobre el “sentido del hombre” y cosas por el estilo, y sólo Dios sabe cuánta gente ha cavilado sobre ese asunto. (Uso la expresión “sólo Dios sabe” meramente como tal.) No tiene mucho sentido que yo intente resumírtelo en una de esas cápsulas proverbiales, pues soy el primero en admitir mi absoluta falta de cualificación para condensar el significado de la vida en uno o dos párrafos.

Me voy a desviar para apartarme de la palabra “existencialismo”, pero podrías tenerla en cuenta como una especie de clave. También podrías probar con algo llamado “El ser y la nada”, de Jean-Paul Sartre, y otra cosita titulada: “Existencialismo; de Dostoievski a Sartre.” Son meras sugerencias. Si estás genuinamente satisfecho con lo que eres y lo que haces, harás bien en esquivar esos libros. (No despertemos a la fiera.) Pero volvamos a la respuesta. Como decía, poner nuestra fe en las metas tangibles parece, cuando menos, imprudente. Así que no luchamos para ser bomberos, ni policías, ni médicos. LUCHAMOS PARA SER NOSOTROS MISMOS.

Pero no me interpretes mal. No quiero decir que no podamos SER bomberos, banqueros o médicos, sino que hemos de lograr que la meta se adapte al individuo en vez de obligar al individuo a adaptarse a la meta. En todo hombre se combinan la herencia y el ambiente para producir una criatura dotada de ciertas capacidades y deseos; eso incluye una necesidad profunda de funcionar de tal modo que su vida adquiera SENTIDO.  Un hombre ha de SER alguien; ha de importar.

Así, a mi modo de ver, la fórmula sería más o menos como sigue: un hombre debe escoger el camino que permita el funcionamiento de sus capacidades con la mayor eficacia para la gratificación de sus deseos. Si lo consigue, satisfará la necesidad (pues obtendrá una identidad al seguir un patrón establecido para alcanzar una meta establecida), evitará la frustración de su potencial (pues habrá escogido un camino que no ponga límites a su pleno desarrollo) y se librará del terror de ver cómo languidece su meta, o cómo va perdiendo el encanto a medida que él se acerca (pues en vez de forzarse a cumplir con las exigencias de aquello que persigue, habrá procurado que la meta se adapte a sus capacidades y deseos).

En resumen, no habrá dedicado su vida a alcanzar una meta previamente definida, sino que habrá escogido un modo de vida con la CERTEZA de disfrutarlo. La meta es absolutamente secundaria. Lo que de verdad importa es cómo funcionamos para alcanzarla. Y parece casi ridículo decir que un hombre DEBE encontrar un funcionamiento que se adapte a su elección; pues permitir que sea otro quien defina tus metas equivale a renunciar a uno de los aspectos más significativos de la vida: el acto definitivo de voluntad que convierte a un hombre en individuo.

Supongamos que crees tener ocho caminos distintos a escoger (todos ellos previamente establecidos, por descontado). Y supongamos que no le ves un sentido real a ninguno de los ocho. ENTONCES –y aquí se condensa la esencia de todo lo dicho anteriormente- DEBES ENCONTRAR UN NOVENO CAMINO.

Naturalmente, no es tan fácil como suena. Has tenido una vida relativamente estrecha, una existencia más vertical que horizontal. Por eso no es difícil entender que te sientas así. Pero el hombre que pospone la tarea de ESCOGER se verá obligado a aceptar, de modo inevitable, que las circunstancias escojan por él.

Entonces, si te encuentras hoy entre los desencantados, no tienes más remedio que aceptar las cosas como son, o ponerte a buscar algo distinto en serio. Pero cuídate mucho de buscar una meta. Busca una manera de vivir. Decide cómo quieres vivir y luego averigua cómo puedes ganarte la vida DENTRO de esa manera de vivir. Pero tú mismo me has dicho “No sé dónde buscar; no sé qué buscar.”

Y ahora viene el punto crucial. ¿Merece la pena renunciar a lo que tengo para buscar algo mejor? No lo sé. ¿A ti te lo parece? ¿Quién puede decidirlo, sino tú mismo? Sin embargo, la mera DECISIÓN DE BUSCAR ya supone un gran avance hacia la elección final.

Si no me obligo a parar, acabaré escribiendo un libro. Espero que no te resulte tan confuso como parece a primera vista. No olvides, por supuesto, que ésta es MI MANERA de ver las cosas. La verdad es que me parece que se aplica a términos bastante comunes, aunque puede ser que no opines lo mismo. Cada cual ha de fundar su credo: resulta que éste es el mío.

Si te parece que alguna parte del mismo carece de sentido, no dudes en señalármelo. No pretendo mandarte en una expedición en busca del Valhalla, sino resaltar que no hay ninguna obligación de aceptar las opciones que la vida te ha dado hasta ahora. Hay más cosas: nadie tiene la OBLIGACIÓN de pasarse el resto de su vida haciendo lo que no desea hacer. Sin embargo, una vez más, si terminas haciéndolo, asegúrate por todos los medios posibles de convencerte de que TENÍAS que hacerlo. Te sentirás muy acompañado.

Y eso es todo de momento. Aquí estoy, hasta que vuelva a saber de ti,

tu amigo,

Hunter

Ahí lo dejo. A por el martes.

gündoğumu zinde hareketler

Vale. Lo tengo. Os traigo un bombazo que creo que os va a gustar. Mucho.

Os voy a poner en antecedentes con una situación súper cotidiana: vais en el metro, camino del trabajo, y utilizáis ese rato de tiempo ‘muerto’ en echar un vistazo a vuestro móvil. Revisáis vuestro perfil de Facebook, vuestro timeline de Twitter, contestáis a unos cuantos WhatsApp desatendidos o le echáis una ojeada a la home de vuestro periódico preferido. En el transcurso de todas esas cosas, y en la mayor parte de los soportes por los que os encontráis navegando, a no ser que seáis tan maquiavélicos como para tener desactivada la publi, se os cuelan miles de impactos publicitarios de marcas de todo tipo. Os interesen o no.

Banners de todas las formas, colores, tamaños y sabores compiten los unos con los otros para tratar de ganar tu atención y, si es posible, tu click. Es más, hay veces que te sientes objeto de cierta manía persecutoria: ¿por qué esos zapatos marrones de tacón que estuve cotilleando hace algunos días y que finalmente descarté comprar porque no se ajustaban a mis necesidades, o a mi presupuesto, o a las dos cosas, me persiguen día tras día, navegue por donde navegue, sin desistir en su empeño? ¿Por qué si en este momento no me interesa en absoluto ver publicidad de ninguna marca, o de esa marca en concreto que tanto me repatea, no paran de acosarme con sus anuncios? En ocasiones, hasta llega a cabrear, sobre todo cuando el dichoso banner te ocupa la totalidad de la pantalla, tapando el contenido que en realidad sí que te interesa, y no hay manera ni de quitarlo ni de minimizarlo, porque por más que intentas ampliar la pantalla y atinar en la dichosa aspa de cierre, no atinas. Es más, haces click sin querer en alguna parte y se abre otra publi más grande o, peor, te saca de la página y te abre otra distinta.

AAAAAAARRRRRRRGGGGGGG!!!

¿A qué os sentís identificados con esta situación que os he contado? Seguro que os ha pasado más de una vez y de dos.

Bien. Pues no puedo aseguraros que esto no vuelva a pasaros más. Ya lo siento. Pero sí que puedo daros una alternativa que, por primera vez , piensa en el usuario, en sus gustos, en sus preferencias y, sobre todo, le pide permiso sobre su disponibilidad antes de servirle una publicidad.

Es más, no es que le pida permiso, es que deja que sea el usuario el que tome la iniciativa y el que decida cuándo quiere ver publi online, qué publi quiere ver y cuánto tiempo dispone para ello. Y eso no es lo mejor. Lo mejor es que, por cada publi visualizada – conforme a unos criterios que os cuento más adelante – recompensa al usuario ingresándole saldo en una especie de wallet virtual.Y es ese saldo se transformará en dinerito contante y sonante que cada usuario podrá transferir a su cuenta corriente. Como lo oís.

Y ahora, si no me he equivocado con el interés y expectación que creo que este notición puede produciros, querréis que os cuente con todo detalle cómo se llama esta alternativa y cómo podéis acceder a ella. Es un proceso fácil, sencillo y alcance de cualquiera que tenga un móvil…Con sistema Android, por el momento.

Se trata de Fairtime, la primera app que permite a los usuarios vender su tiempo libre sobrante a cambio de dinero, o, si tienes un espíritu generoso y altruista, puedes donar tus ganancias a un proyecto solidario, haciendo una especie de micro-voluntariado desde tu smartphone.

Fairtime_logo

¿Que necesitas para ello? Lo primero, lo evidente: un móvil con conexión a Internet. Lo segundo, entrar en Google Play y descargarte Fairtime. Se prevee que esté disponible para IOS antes del mes de junio. No preocuparse, que yo os avisaré en cuanto tenga noticia de ello. Mientras tanto, solo podrán disfrutar de ella los usuarios de Android.

Bien, continúo. Descárgatela y rellena el formulario (algo extenso pero muy sencillo) que te aparecerá inmediatamente. Pero ojo, no lo percibas como el típico formulario coñazo e inútil. Todo lo contrario: gracias a este formulario, podrás decir cómo eres y qué te gusta, y eso servirá para crearte un perfil y que te ofrezcan la publi que más se ajuste a él, de manera que ni tú pierdas el tiempo en atender anuncios que ni te van ni te vienen, ni las marcas anunciantes pierdan tiempo ni dinero en ofertarse a usuarios para los que no son ni van a ser relevantes. En este paso se te dará también la opción de que vincules una cuenta bancaria en la que se te ingresará el dinero correspondiente. No hace falta que lo hagas en ese momento si no quieres. Una vez que hayas acumulado 10€, tendrás la opción de ordenar una transferencia a tu cuenta. Sin más. Así de fácil.

Formulario relleno, el siguiente paso que se te pedirá es que señales cuánto tiempo disponible tienes: 3 min, 5 min o 10 min. También podrás especificar, si lo deseas, si te interesa algo en concreto. Una vez hecho esto, la app te presentará una lista de marcas con contenidos que son afines a tus intereses, con un breve resumen descriptivo y el precio que están dispuestos a pagarte por interactuar con él.

Tú escoges entonces el contenido que te interesa y comienza la experiencia: visualizarás un vídeo breve donde la marca te hará una oferta relevante y de valor. Después de ese vídeo, te aparecerá un segundo cuestionario, esta vez escueto, donde será la marca la que se dirija a ti para hacerte una serie de preguntas, seguramente relacionadas con lo que acabas de ver, o para pedirte alguna opinión adicional, recomendación o similar.

Es necesario que completes estos dos pasos -visionado íntegro del vídeo y respuesta al cuestionario- para que se considere que has cumplido con tu parte y se proceda a hacerte el ingreso. Fin, así de fácil. Existe la posibilidad de que, después de este punto, la marca te ofrezca algo más, pero:

1. No será obligatorio que lo cumplas para recibir el pago. Recuerda, solo se te exige el visionado del vídeo y la respuesta al cuestionario. El resto depende solo de ti y es tu elección. Sin trampa ni cartón.

2. Si aceptas, el primer contacto de la marca contigo será siempre a través de la app, en el buzón de correo que tendrás asociado a tu perfil. Ni correos electrónicos a tu email personal, ni llamadas de teléfono ni ninguna otra intromisión en tu vida. Y esto es muy importante, porque todos los datos que declares dentro de la app, tanto en el cuestionario de configuración de la cuenta como en los de las marcas, son anónimos y no recogen tus datos personales. Son únicamente para cualificar la base de datos y asegurar que la experiencia es satisfactoria para todos. Si resulta que la oferta posterior que te hace la marca te interesa, irás a su web y ya interactuarás con ella. En ese punto, ya fuera de Fairtime, las reglas vuelven a ser las habituales y si decides proporcionar a la marca tus datos de contacto, contactarán contigo por las vías tradicionales, con nombre y apellidos. Pero, insisto, esto será ya a tu elección y bajo tu consentimiento.

Dicho esto, y si también sois tan maquiavélicos como para pensar que podéis pasaros el día viendo publi y llenando la buchaca, jubilaros y dedicaros a sacar pasta con esto, frenad. La app tiene un sistema antifraude que limita la visualización de anuncios por el mismo usuario en el día y otra serie de controles varios que tratarán de evitar que cualquier intención de uso maligna o que contradiga el foco principal de este proyecto se salga con la suya.

Y para redondear la jugada, e impulsar el lanzamiento y la nueva experiencia, Fairtime sorteará un Samsung S6 Edge entre las mil primeras personas que emitan una valoración de la app en la PlayStore.

En resumen, buen contenido, retribución por tu tiempo libre y la posibilidad de ganar un smartphone de última generación. ¿Suena bien, no?

Ya solo me queda deciros que podéis bajaros Fairtime aquí o, si aún no estáis muy convencidos y necesitáis informaros un poco más sobre de qué va la historia, podéis bichear en la web, haciendo click aquí.

Según termino de escribir estas líneas, voy camino del trabajo, en el metro. Os dejo, porque quiero probar Fairtime por primera vez y, ya de paso, sacarme algún dinerillo. Feliz miércoles a todos.

IMG_0751

Papá. Qué palabra tan cortita, pero cuánto contiene en su interior y qué significado tan grande tiene. Papá. Ese hombre al que comenzaste a idolatrar en el mismísimo momento en el que fuiste por primera vez consciente de que existía. Ese hombre al que siempre has considerado un ser imbatible, entero, completo. Ese hombre que lleva toda tu santa vida desviviéndose por ti y con el ojo bien puesto en cada paso que das, pendiente de si hay alguna caída, para ir corriendo a recogerte. Ese hombre que te provoca, irremediablemente, una sonrisa de oreja a oreja cuando piensas en él. ¡Feliz día de San José, papá! image

¡Buenos días!

Hago de nuevo honor al número 5, el preferido de mi padre. Hoy quiero recomendaros 5 productos que uso a diario y que funcionan a las mil maravillas.

Aviso para navegantes: no hay publicidad de por medio, escribo altruistamente y se trata de productos que uso habitualmente (y por eso los recomiendo).

Producto recomendable nº1:
L’Occitane en Provence
Creme Pieds Peaux Seches con 15% de beurre de karité. 

Huele a lavanda, y está disponible en varios tamaños. Uno perfecto para llevar en el bolso (30 ml), otro mediano (75ml) y otro más ‘tamaño bañera’ (150 ml) que es ideal para tenerlo en el cajón de la mesilla, siempre a mano. Es tratamiento para los pies, súper hidratante, pero no desprecies sus beneficios para las manos. Yo la uso a diario, antes de meterme en la cama. Y una buena noticia para mis amigos amantes del CrossFit: viene genial para cuidar esas manos que tanto nos sufren…El que mejor sale de precio de los tres es el grande, 20€.

Loccitane_pieds

Loccitane_pieds_2

Producto recomendable nº2
Wella Professional
Enrich Tratamiento capilar reparador de puntas

Es un sérum para hidratar y reparar las puntas del pelo, que como sabéis son de las peores paradas después del uso continuado de secadores, planchas y demás artilugios de la vida moderna. Yo lo uso una vez por semana, aplicándomelo en el pelo mojado, quitando previamente la humedad con ayuda de una toalla. Te echas un poquito en los dedos y lo extiendes en las puntas. No es necesario aclarado. Mano de santo, adiós a las puntas abiertas. PVP: 16€, aunque tiene buen tamaño (40 ml).

Wella_Enrich

Wella_Enrich_2

Producto recomendable nº3:
Santiveri
Jabón de glicerina con avena

Conatal
Jabón de rosa mosqueta con aceite de oliva

Aquí pongo dos porque en realidad pueden usarse juntos. Limpian e hidratan (a mí no me resecan absolutamente nada para ser jabones) la piel como ningún otro producto que yo haya probado jamás. Y creedme, he probado muchos. Desde que llegaron a mi vida, es la única rutina de belleza que sigo a diario: me lavo la cara mañana y noche con ellos, generalmente con el de avena, el de rosa mosqueta lo voy alternando. Y, desde entonces, no he vuelto a usar ni una sola crema hidratante, ni un solo tónico. Y lo mejor, es el precio: entre los dos no suman más de 5€.

Jabon_avena_glicerina_rosa_mosqueta_aceite_oliva

Jabon_rosa_mosqueta_aceite_oliva

Jabon_rosa_mosqueta_aceite_oliva

Jabon_avena_glicerina_

Producto recomendable nº4
The Body Shop
Hemp Hand Oil

Es un aceite que acaba con esos antiestéticos y dolorosos pellejillos que a veces nos salen en los dedos. También es otro de mis acompañantes en el cajón de la mesilla de noche, ya que al ser tan aceitoso a mí me parece algo engorroso si necesitas utilizar las manos enseguida. Así que me lo echo justo antes de ir a dormir, e hidrata mejor que ninguna crema. Y lo más curioso es su principal componente: hemp, o lo que es lo mismo, cáñamo, que, por si no lo sabíais, tiene propiedades hidratantes, lo que lo hace ideal para la elaboración de emulsiones corporales y mascarillas para el cabello. Lo compré en Lisboa, y si no recuerdo mal me costó unos 10,50€.

Hemp_oil

Hemp_oil_2

Producto recomendable nº5
L’Occitane en Provence
Aceite Flexibilidad Almendra

Vuelvo de nuevo a la marca L’Occitane, esta vez con un aceite maravilloso para el cuerpo. Gracias a los beneficios del aceite de almendra, rico en Omega 6, y del aceite de camelina, rico en Omega 3, este elixir, porque no se merece menos denominación que esta, hidrata y alisa la piel. Se aplica en spray y de primeras parece un poco untusoso, pero se absorbe enseguida y no pringa la ropa. El olor es una pasada. El envase de 100 ml cuesta 34€, carete, pero merece la pena darse el capricho.

IMG_0744

¿Y vosotr@s, tenéis algún producto recomendable en vuestra rutina diaria?

Feliz lunes!

Hola!

Estamos en vísperas de un fin de semana soleado y hay que comenzar a cargar las pilas. Y nada mejor que hacerlo con el buche bien lleno.

Os voy a dar recomendaciones de 5 restaurantes de Madrid donde llevar a una chica (o a un chico) y, ya de paso, ponerte una medallita.

Bar Galleta:
C/ Corredera Baja de San Pablo, 31
91 531 11 61

Bar_Galleta

Bar_Galleta_2
Bar_Galleta_3

Con una decoración interior tan original como su nombre, es acogedor (por la noche quizá demasiado, porque bajan tanto las luces que a veces cuesta distinguir lo que tienes en el plato), tiene una carta variada, entrantes, carnes y pescados, muy rico el tartar de atún y la carrillera de ternera con yuca frita, y unos postres, todos con galleta como ingrediente estrella, que quitan el sentío. ¿Os acordáis de la famosa tarta Chiquilín, que era la reina de los cumples cuando éramos pequeños? Pues allí tienen su versión, la tarta de galleta y chocolate de mamá.

Casa Mono
C/ Del Tutor, 37
91 452 95 52

Casa_Mono

Casa_Mono_2

Casa_Mono_3

Soy asidua a este sitio. He ido siempre para cenar y solo en una ocasión para comer, y la decoración luce más de noche, donde la madera, la iluminación, los techos altísimos y las botellas de vino apiladas te atrapan nada más entrar. No podéis dejar de probar los bombones de foie… Son mis preferidos sin lugar a dudas. Las tiras de pollo de corral, riquísimas. Las carnes también son una buena elección aunque en algún que otro caso hacen que la cuenta suba bastante. Tienen tres variedades de pan que van reponiendo, a tu elección, durante toda la comida/cena, así que con hambre no te quedas. En cuanto a los postres, el brownie muy rico, aunque un poco escaso si lo quieres para compartir. La tarta de queso, perfecta. Y si después de comer te apetece tomarte un copazo, disponen también de una carta de cócteles.

Al Dente
C/ Guzmán el Bueno, 8
644 12 88 99

Al_Dente
Al_Dente_2
Al_Dente_3

De mis preferidos. Lo regenta Marco, un italiano encantador y súper agradable. El local es pequeñito, y de primeras puede pasar desapercibido y parecer poca cosa, pero de verdad que la carta es de lo mejor que he probado. Pasta fresca de todo tipo, pizzas caseras con una variedad pasmosa, risottos, carpaccios, burratta que se deshace en la boca, ensaladas sencillas pero sabrosísimas…En cuanto al postre, os recomiendo la tarta de queso, la nutella con mascarpone o el riquísimo afogatto. He llevado a mis padres en un par de ocasiones y los dos han salido súper satisfechos. No dejéis de probarlo, es muy recomendable.

Mamá Campo
C/Trafalgar, 22
91 622 75 16

Mama_Campo

Mama_Campo_2

Mama_Campo_3

Otra debilidad de sitio. A pesar de llevar casi dos años viviendo al lado y de hacer la compra de fruta y verdura en el colmado que tienen pegado al restaurante, también parte de Mamá Campo, hasta hace bien poco no degusté las exquisiteces de este sitio. Tres cosas lo hacen especial: la primera, el sitio en sí, está decorado con máximo detalle y es un auténtico placer para la vista sentarte en una de sus mesas y admirar lo que tienes alrededor. La segunda, la atención de su personal, exquisita. Y la tercera, aunque no menos importante, la calidad de sus productos, procedentes de la agricultura, ganadería, pesca (y todo lo que te puedas imaginar) ecológica. Y creedme, eso se nota (mucho) en el sabor. Os recomiendo que pidáis unos ‘Bajo Tierras’ asados (puerros, cebolletas y patatinas) con mojo y romesco casero. Realmente sabrosos. La carrillera de cerdo estofada con frutas confitadas y el rabo de toro, inolvidables. Los postres merecen todos la pena, las cantidades son generosas. Y no se os ocurra iros de allí sin probar alguno de sus vinos, también ecológicos.

Ribeira Do Miño
C/ Santa Brígida, 1
91 521 98 54

Ribeira_do_mino

Ribeira_do_mino_2

Ribeira_do_mino_3

Restaurante típico gallego en pleno centro, te puedes poner tibio a marisco por un precio muy muy pero que muy razonable. La parrillada para dos te da para comer y cenar. Y os lo dice una tía que tiene un máster en comer marisco en cantidades absurdas… Imprescindible acompañarlo de una -hermosa- ración de pimientos de Padrón. El pulpo está también espectacular. Podéis terminar la velada con una queimada y para mí el mejor postre que tienen es…el helado de limón (este que viene en ‘formato limón’, son tu tapita y todo). Creo que esta noche ceno allí 🙂

Y esto es todo por hoy. Espero que vayáis, sino a todos, al menos a alguno de ellos, y que cuando lo hagáis dejéis un comentario en este post dándome vuestro parecer. ¡Feliz fin de semana!

NOTA: todas las fotos de este post proceden de:

Bar Galleta: TripAdvisor, http://www.madridandyou.com y http://www.magazinespain.com.
Casa Mono: http://www.lachicadelaciudad.com y closet42.net.
Al Dente: fotos extraídas de la Fan Page de Al Dente en Facebook.
Mamá Campo: http://www.gastroeconomy.com, trendsarchiexpo.com y http://www.lagastronoma.com.
Ribeira Do Miño: http://www.buenpaladar.com y http://www.stay.com.

Hace tiempo ya que os descubrí el talento repostero de mi cuñada Mercedes (lee esto para refrescar la memoria y que se te haga la boca agua) y hoy, tras la celebración del cumpleaños de mi sobrino Miguel, no puedo resistirme a contaros el capítulo dos.

Para poneros un poco en antecedentes os diré que las fiestas de cumple de mis sobrinos, desde su nacimiento, son siempre temáticas. Y la personalización es 360º. Todo. Platos, servilletas, manteles, banderolas, postres, photocall, globos, disfraces de los niños y, por supuesto, los cupcakes, las galletas y la tarta que ya vienen siendo una auténtica tradición. Galletas y tarta…

La temática del 6º cumpleaños de Miguel eran los superhéroes. Aquí van algunos ejemplos para que flipen ustedes en colores:

Galletas_Frontal

Detalle_Galletas_1 Detalle_Galletas_2

Galleta_Hulk

Galleta_Capitan_America

Galleta_Iron_Man

Galleta_Thor

Y atención a la tarta, la parte de abajo era de chocolate y la de arriba de vainilla:

Tarta_Super_Heroes

Riquísimo!!!!!!!!!